
La historia
El cardenal Joseph Fesch era tío de Napoleón, y aprovechó el ascenso de su sobrino, y las convulsiones de la época, para reunir una de las mayores colecciones privadas de pintura que se conocen, que a su muerte se calculaba en unas 16.000 obras. Legó un millar de las mejores a su ciudad natal, la localidad corsa de Ajaccio.
El resultado es la mejor colección de pintura italiana de Francia fuera del Louvre. En un palacio construido a tal fin cuelgan tablas de Botticelli y Giovanni Bellini, los rostros extraños de Cosmè Tura, y obra posterior que llega hasta Tiziano y el barroco italiano, sala tras sala.
Un ala aparte conserva el lado napoleónico de la historia, retratos y reliquias de la familia que hizo famosa a Ajaccio, en la ciudad donde nació el emperador.



