
La historia
El Museo Grobet-Labadié es la casa de una acaudalada familia marsellesa, conservada casi tal como ellos la vivieron. Marie Grobet, de soltera Labadié, y su marido, el pintor y músico Louis Grobet, pasaron décadas recorriendo Europa y comprando, y cuando ella cedió la mansión y todo su contenido a la ciudad en 1919 esta guardaba unos 7.000 objetos.
No hay una única obra maestra ante la que hacer cola. El placer es el conjunto: salas de mobiliario del siglo XVIII, tapices flamencos y franceses, loza y porcelana, viejos instrumentos musicales, marfiles y pinturas medievales, amontonados con el gusto ecléctico de una familia de comerciantes a la que le gustaba rodearse de cosas hermosas.
Abrió al público en la década de 1920 y aún se siente menos como una galería que como una casa en la que te han dejado entrar.
