
La historia
Tras la fachada de una casa señorial de Dijon del siglo XVII, el Hôtel Lantin, hay un museo que un hermano y una hermana construyeron con su propio gusto. Maurice Magnin, magistrado del tribunal de cuentas nacional, y su hermana Jeanne, pintora y crítica, dedicaron décadas desde la de 1880 a comprar cuadros que otros coleccionistas pasaban por alto, y en 1938 legaron la casa y su contenido al Estado francés.
Las obras se muestran casi como los Magnin convivían con ellas: pinturas y dibujos colgados muy juntos por salones amueblados con el propio mobiliario de la familia, en su mayoría antiguos maestros franceses e italianos del siglo XVI al XIX, muchos de manos menores o sin atribuir que a la pareja le gustaba rastrear.
