
La historia
El museo nacional de arte de La Habana se reparte entre dos edificios separados por unas manzanas. Uno alberga la colección universal, arte europeo y antiguo reunido por cubanos acaudalados antes de 1959. El otro, el Palacio de Bellas Artes, se dedica por entero al arte cubano, y es el que atrae a la mayoría de los visitantes.
Traza la pintura de la isla desde los retratos coloniales hasta los modernos del siglo XX, sobre todo Wifredo Lam, cuya mezcla de ritual afrocubano y surrealismo parisino lo convirtió en el pintor más famoso que ha dado Cuba.
Muchas de las obras llegaron al Estado después de 1959, cuando se nacionalizaron las colecciones de las familias que abandonaron el país, de modo que estas salas también registran un giro brusco en la historia de Cuba.
