
Aelbert Cuyp
1620–1691 · República de las Provincias Unidas · Pintura del Siglo de Oro neerlandés
La historia
Aelbert Cuyp pintó su ciudad natal, Dordrecht, como si yaciera bajo un sol italiano. Trabajó en aquella tranquila ciudad fluvial holandesa a lo largo del siglo XVII, y sus mejores cuadros bañan vacas, jinetes y anchos estuarios en una luz cálida, baja y dorada, esa clase de resplandor que se da justo al principio o al final del día.
Lo curioso es que casi con seguridad nunca fue a Italia. Aprendió esa luz mediterránea y melosa de segunda mano, de otros pintores holandeses que sí habían hecho el viaje, y la aplicó al paisaje llano y acuoso de casa, recortando su ganado contra el río reluciente como monumentos pacientes.
Cuyp se casó con una viuda rica ya cuarentón, prosperó y se hizo respetable, y más o menos dejó de pintar para servir en consejos eclesiásticos y municipales. Su obra quedó medio olvidada hasta los siglos XVIII y XIX, cuando los coleccionistas ingleses se enamoraron de aquellos paisajes fluviales dorados y se llevaron tantos a Gran Bretaña que algunas de sus mejores pinturas cuelgan hoy en Londres.
