
Alexandre-Gabriel Decamps
1803–1860 · Francia · Romanticismo
La historia
En 1828 un joven pintor parisino se embarcó rumbo a Esmirna, el puerto otomano que hoy se llama Izmir, y volvió con algo que el arte francés no había visto: calles, mercados y una luz tomados directamente del natural. En el Salón de 1831 Alexandre-Gabriel Decamps expuso aquellas escenas orientales y la crítica no supo bien dónde situarlas. En pocos años se le nombraba junto a Delacroix e Ingres, las grandes figuras del momento, como cabeza de una nueva escuela orientalista.
Su sello era el contraste. Una materia pictórica densa y trabajada y una luz solar que caía con dureza hacían que un muro o una multitud parecieran físicamente calientes. No pintó solo Oriente. Cuando el jurado del Salón lo maltrató, respondió con sátira, llenando lienzos de monos que posaban como graves entendidos examinando un cuadro, una burla a los expertos que todavía divierte.
El reconocimiento pleno llegó en la Exposición de París de 1855, donde obtuvo la medalla principal. Cinco años después, cazando cerca de Fontainebleau, cayó del caballo y murió a causa de la caída, a los 57 años.

