
Alekséi Savrásov
1830–1897 · Imperio ruso · Realismo
La historia
Alekséi Savrásov pintó muchos paisajes, pero los rusos recuerdan uno. En 1871 mostró «Han llegado los grajos», una vista modesta de abedules desnudos, nieve derritiéndose y una pequeña iglesia bajo un cielo gris y húmedo, con los grajos atareados en sus nidos. Capturaba el punzante exacto de la primera primavera en el norte de Rusia, y se convirtió en una de las pinturas más queridas del país.
Fue uno de los fundadores del paisaje ruso íntimo y cargado de estado de ánimo, y un maestro entregado en la escuela de arte de Moscú, donde entre sus alumnos estuvo el joven Isaac Levitán, que llevaría esa vena lírica más lejos.
Los últimos años fueron sombríos. Savrásov bebía mucho, perdió su puesto de profesor y a su familia, y se deslizó hacia la pobreza, produciendo copias baratas de sus famosos grajos por unos pocos rublos. Murió en un hospital moscovita para pobres en 1897, y casi nadie acudió al funeral del hombre que había pintado la primavera que todo el país se sabía de memoria.
