
Asensio Juliá
1760–1832 · España · Neoclasicismo
La historia
En 1798 Goya pintó la cúpula de San Antonio de la Florida, una ermita a las afueras de Madrid, y la llenó de gente corriente de Madrid asomada a una barandilla pintada. El ayudante que trabajaba a su lado en el andamio era Asensio Juliá, un valenciano de una generación más joven, conocido como el Pescadoret, el pescadorcillo, por el oficio de su familia en la playa del Cañamelar. Goya lo retrató al menos dos veces.
Se habían conocido hacia 1790. De Juliá se cuenta que pasó casi dos años embarcado contra los corsarios del norte de África y que volvió sordo a raíz de una enfermedad, y Goya estaba perdiendo su propio oído en esos mismos años. Juliá enseñó dibujo en Madrid y en 1818 ya dirigía una escuela real de dibujo.
Son pocas las pinturas que se le dan con seguridad, y por eso su nombre reaparece en las discusiones sobre las de Goya. En 2008 el conservador de pintura del siglo XVIII del Prado propuso que el Coloso, el gigante que se alza detrás de una multitud que huye por el llano, fuera obra de Juliá y no de Goya, leyendo dos trazos de pincel de una esquina como sus iniciales. Otros especialistas leen esos mismos trazos como un viejo número de inventario. En julio de 2021 el museo volvió a poner el nombre de Goya en la cartela.
