Atribuido a Aert van den Bossche
Países Bajos meridionales · Primitivos flamencos, Renacimiento nórdico
La historia
Casi todo lo que se sabe de Aert van den Bossche como pintor procede de un único recibo. En 1490 el gremio de zapateros de Bruselas le pagó un retablo para su capilla en la iglesia de San Nicolás, con el martirio de los santos Crispín y Crispiniano, patronos de los zapateros. Ese tríptico se conserva, con sus tablas repartidas hoy entre Varsovia y Bruselas, y es la única obra que un documento vincula a su mano.
Todos los demás cuadros que se le atribuyen se han relacionado con ese retablo a simple vista, por sus colores intensos, su manera viva y abigarrada de contar la historia y el dibujo de las figuras. Eso es lo que significa «atribuido a» en esta cartela. El Rijksmuseum considera el parecido lo bastante sólido para usar su nombre, y mantiene la reserva porque no ha llegado ningún contrato ni pago de su tabla.
Los especialistas aún discuten si es la misma persona que el anónimo Maestro de la Leyenda de Santa Bárbara, un pintor de Bruselas llamado así por una serie de escenas de la vida de esa santa, o una de las varias manos de aquel taller. Aparte del recibo, los archivos lo mencionan en Bruselas en 1499 y, pocos años después, en el gremio de pintores de Brujas.
