Atribuido a Caravaggio
Barroco
La historia
Un inventario mediceo de 1637 registra un cuadro con un sacamuelas trabajando y da a Caravaggio como su autor. El cuadro sigue colgado en el Palazzo Pitti, y la galería no repite ese nombre sin poner delante una reserva. La reserva es este encabezamiento. Informa del estado del conocimiento y está, en el vocabulario que comparten museos y salas de subastas, un escalón por debajo del nombre a secas. La obra se tiene por suya, entera o en parte, y nadie está dispuesto a garantizarlo. Del taller no se dice nada.
Los papeles antiguos zanjan menos de lo que parece. A Caravaggio lo copiaron muchísimo en vida y justo después, y los escribanos de inventarios anotaban el nombre famoso. Scanelli, cuyo libro sobre la pintura salió en 1657, vuelve a mencionar el sacamuelas, y la discusión no se ha cerrado nunca. Parte de los estudiosos acepta como Caravaggio tardío ese corro de caras crispadas alrededor del cirujano, y otra parte lo rechaza.
Los demás cuadros del grupo están igual. Una Judit decapitando a Holofernes aparecida en 2014 en un desván de Toulouse dividió a los especialistas entre Caravaggio y su colega flamenco Louis Finson, que compartía en Nápoles el taller donde Caravaggio dejó una Judit en 1607. Se vendió en privado en 2019, dos días antes de la subasta prevista. Un San Juan Bautista del museo catedralicio de Toledo ha pasado, para la mayoría de los estudiosos, al círculo del pintor. El cuarto ya no puede examinarse. Cristo en el monte de los Olivos estaba almacenado con los fondos de los museos de Berlín en la torre antiaérea de Friedrichshain y ardió allí en mayo de 1945, de modo que ahora se discute sobre una fotografía en blanco y negro.



