Atribuido a Sandro Botticelli
República de Florencia · Primer Renacimiento
La historia
«Atribuido a Sandro Botticelli» es la forma en que un museo dice que un cuadro probablemente salió de la mano del propio Botticelli, sin llegar a la certeza. En su caso esa línea siempre ha sido difícil de trazar. Su taller florentino produjo tablas devocionales de la Virgen con el Niño en cantidad durante las décadas de 1480 y 1490, sus discípulos aprendieron a imitar de cerca sus figuras y, cuando volvió a ponerse de moda en el siglo XIX, los coleccionistas quisieron su nombre en tantos cuadros como fuera posible.
En 1899 el experto estadounidense Bernard Berenson intentó poner orden inventando un pintor. Lo llamó Amico di Sandro, el amigo de Sandro, y le asignó un grupo de cuadros que juzgaba demasiado buenos para el taller y aun así no del todo de Botticelli. El propio Berenson abandonó más tarde la idea, y la mayoría de esos cuadros han pasado después al joven Filippino Lippi, que se había formado en el taller de Botticelli.

