
Caravaggio
1571–1610 · Ducado de Milán · Barroco
La historia
A finales de mayo de 1606, en una cancha de pelota de Roma, Caravaggio mató a un hombre. La víctima, Ranuccio Tomassoni, pertenecía a una familia con contactos en la ciudad, y la pelea, al parecer, empezó por una apuesta de unos escudos. El papa Pablo V confirmó una condena a muerte por decapitación, y el pintor más solicitado de Roma se convirtió de un día para otro en un fugitivo.
Ya era célebre por entonces. Sacaba a sus santos y vírgenes de la calle —usaba como modelos a jornaleros, prostitutas y mendigos— y los iluminaba con un foco brutal que dejaba el resto en sombra, esa técnica que llamamos tenebrismo. A la Iglesia le incomodaban los pies sucios de sus peregrinos, y a la vez no dejaba de encargarle cuadros.
Huyó a Nápoles, a Malta, a Sicilia, pintando sin parar y metiéndose en nuevas peleas. En 1610 corrió hacia Roma persiguiendo un indulto papal que creía cercano. Murió por el camino, en la costa toscana, a los 38 años, con tres cuadros que llevaba consigo para comprar su perdón.

