
Corneille de Lyon
1575 · Francia · Renacimiento, Renacimiento del Norte
La historia
En 1564, Catalina de Médicis, la reina madre de Francia, visitó a un pintor en Lyon y encontró entre sus obras su propio retrato. Le impresionó lo vivo que parecía. El pintor era Corneille de La Haye, conocido sencillamente como Corneille de Lyon por la ciudad donde transcurrió su carrera, aunque había llegado de La Haya, en los Países Bajos.
Se especializó en algo muy concreto: pequeños retratos, apenas mayores que una postal, de busto, sobre un fondo liso azul o verde. El delfín que llegaría a ser el rey Enrique II lo nombró su pintor de cámara y ayuda de cámara, y la élite francesa posó para estas tablitas durante décadas.
Y aquí está lo curioso. Corneille no firmó ni fechó una sola obra, y la primera pintura atribuida con firmeza a su mano no se identificó hasta 1962. Tantos otros artistas trabajaron en el mismo estilo pulcro que distinguir sus tablas de las ajenas resulta casi imposible, y la mayor parte de lo que hoy lleva su nombre está atribuido más que probado.


