Seguidor de Eugène Delacroix
La historia
Pierre Andrieu entró en el taller de Delacroix en 1843 y se convirtió en el ayudante en quien el pintor más confiaba. Trabajó a su lado en los grandes encargos decorativos de sus últimos años, entre ellos las pinturas murales de la iglesia parisina de Saint-Sulpice. Tras la muerte de Delacroix en 1863, Andrieu abrió su propio taller y siguió pintando copias de los cuadros de su maestro junto a obras de invención propia. Más tarde una inundación arruinó su casa, el dinero empezó a faltar y desde entonces lo persigue la acusación de haber hecho pasar algunos de sus lienzos por obras de Delacroix.
Seguidor de Eugène Delacroix es el nombre que un museo da a una obra que considera pintada a su manera por alguien cuyo nombre no puede recuperar. Afirma menos que «atribuido a», y no dice que el pintor fuera Andrieu ni nadie que conociera a Delacroix.
En el Museo de Bellas Artes de Boston lleva este nombre un pequeño Descendimiento de la cruz, que el museo fecha en la década de 1860.
