Frans Hals

Frans Hals

1591–1666 · República Holandesa · Barroco


La historia

Hacia 1585 una familia protestante huyó de Amberes a Haarlem, en la joven República Holandesa, entre los miles de refugiados empujados hacia el norte por la guerra con España. Entre los hijos estaba Frans Hals, que pasaría el resto de su vida laboral pintando a los comerciantes, cerveceros y oficiales de la milicia de esa misma ciudad en pleno auge.

Su gran momento llegó en 1616, cuando la guardia cívica de San Jorge de Haarlem le encargó pintar a sus oficiales reunidos, una tradición de retrato de grupo que las ciudades holandesas usaban para honrar a los ciudadanos-soldados que habían ayudado a ganar la independencia. Hals convirtió la habitual formación rígida en algo que parecía captado en pleno brindis, rostros encendidos, manos sueltas sobre las empuñaduras de las espadas, construido con pinceladas rápidas y visibles en lugar del acabado terso que preferían la mayoría de los retratistas. Ese estilo lo convirtió en el pintor más solicitado de Haarlem durante dos décadas, y siglos después pintores como Édouard Manet estudiaron esa misma pincelada suelta como modelo para captar un instante vivo sobre el lienzo.

La moda cambió antes que él. Hacia la década de 1650 los encargos se habían agotado, y en 1652 los registros judiciales muestran que subastó sus muebles para saldar una deuda. Pasó sus últimos años con una pequeña pensión que el ayuntamiento de Haarlem le concedió en 1664, dos años antes de su muerte, todavía pintando algún que otro retrato de grupo para el mismo tipo de instituciones cívicas que le habían dado la fama.

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