Gérard de Lairesse

Gérard de Lairesse

1640–1711 · República Neerlandesa · Barroco


La historia

Hacia 1665 Rembrandt retrató a un joven de rostro extrañamente hinchado y nariz aplastada y bulbosa. El retratado era Gerard de Lairesse, entonces veinteañero, ya pintor atareado y ya marcado por la sífilis congénita que lo había desfigurado desde el nacimiento.

Lairesse trabajaba en Ámsterdam en una manera pulida y clásica, llena de dioses y de figuras ideales de contornos suaves, y tenía poca paciencia con los realistas holandeses más ásperos. En una ocasión despreció la pintura densa y empastada de Rembrandt diciendo que parecía barro líquido sobre el lienzo, y sin embargo el retrato que Rembrandt le hizo es amable y lleno de dignidad.

La misma enfermedad que modeló su rostro acabó por quitarle la vista. Hacia 1690 se había quedado ciego y ya no podía pintar, así que se puso a hablar. Dictó dos tratados, uno sobre el dibujo y el extenso Groot Schilderboek, el Gran Libro de la Pintura, impreso en 1707. Fundados en la geometría y en reglas firmes sobre lo ideal, se convirtieron en manuales de las academias europeas hasta bien entrado el siglo XVIII. Traducidos al alemán, al inglés y al francés, aún se reimprimían y se discutían mucho después de que los pintores holandeses hubieran abandonado el gusto clásico que él predicaba.

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