
Gustave Doré
1832–1883 · Francia · Romanticismo
La historia
Gustave Doré es conocido sobre todo como el ilustrador de libros más prolífico del siglo XIX, una reputación que se forjó desde los 15 años como caricaturista de un semanario satírico parisino y que ya no abandonaría nunca. Hacia sus treinta años había producido grabados en madera para Rabelais, Balzac, el Don Quijote de Cervantes y una Biblia ilustrada de 1866 que se vendió por toda Europa y América y que hizo de su nombre sinónimo de escenas grandiosas, tenebrosas y abarrotadas de figuras.
Su proyecto más personal fue la Divina Comedia de Dante. Doré llevaba desde 1855 queriendo ilustrarla, pero no encontraba editor dispuesto a pagar los grabados, así que en 1861 costeó de su bolsillo la primera edición del volumen del Infierno. Se agotó de inmediato. El mismo editor que lo había rechazado volvió a buscarlo pidiéndole el resto, y Doré completó el Purgatorio y el Paraíso hacia 1868.
También fue un pintor serio, que expuso grandes lienzos religiosos y paisajísticos en el Salón de París a lo largo de toda su carrera, aunque la crítica y los compradores nunca tomaron esa faceta de su obra tan en serio como sus grabados. Hoy su reputación descansa casi por completo en las más de 10.000 ilustraciones que produjo. Nunca se casó, vivió con su madre en París, y allí murió de un infarto en enero de 1883.




