
Hans Heyerdahl
1857–1913 · Suecia, Noruega · Realismo, Naturalismo
La historia
En 1881, un joven pintor noruego envió al Salón de París un lienzo titulado El niño moribundo, y llevaba dentro un duelo íntimo. El niño que agoniza es el propio Heyerdahl, tal como se recordaba de su infancia en Drammen, y la mujer inclinada sobre la cama es su madre. Había presenciado una escena así y se pintó a sí mismo como el niño que llora a los pies del lecho. La obra ganó un premio que le pagó dos años en Italia.
Heyerdahl se había formado en Múnich y luego en París a finales de la década de 1870, y trajo aquel naturalismo francés a Cristianía, la actual Oslo, donde daba clases particulares para mantener su taller. Pasaba los veranos pintando en la costa de Åsgårdstrand, un pequeño pueblo de veraneo, y fue allí donde un Edvard Munch mucho más joven, que aún buscaba su camino, lo vio trabajar y encontró aliento en él.
Siguió dedicado al retrato y al paisaje el resto de su vida, y su nombre se fue apagando mientras crecía el de Munch. El niño moribundo cuelga hoy en el Museo Nacional de Oslo, a pocas salas del pintor al que una vez ayudó.

