
Juan de Pareja
1606–1670 · España · Barroco
La historia
En el extremo izquierdo de La vocación de san Mateo, pintada en 1661, un hombre de negro se mantiene algo apartado de la escena bíblica y mira directamente al espectador, sosteniendo un papel con su nombre y la fecha. Es Juan de Pareja, entonces de unos 50 años, que pone su nombre en el cuadro dos veces, una escrita y otra en su propio rostro.
Nació en Antequera, en Andalucía, en la primera década del siglo XVII, de ascendencia africana y esclavizado. Desde comienzos de la década de 1640 aparece en la casa madrileña de Diego Velázquez, pintor de cámara de Felipe IV, moliendo colores, preparando lienzos y firmando como testigo en documentos legales, y en 1649 viajó con Velázquez a Italia. En Roma, el 23 de noviembre de 1650, Velázquez firmó su carta de libertad, que solo surtía efecto tras cuatro años más de servicio y a condición de que no huyera ni cometiera delito. Pareja quedó libre en 1654. La versión amable de la historia, escrita medio siglo después por el pintor Antonio Palomino, lo hace pintar a escondidas y ganar la libertad cuando el rey vio un lienzo suyo. El contrato de cuatro años es el documento que se conserva, en un archivo romano.
Tras la muerte de Velázquez en 1660, Pareja trabajó por cuenta propia en Madrid durante diez años, en encargos religiosos y retratos, y los firmó abiertamente con su nombre. Su Bautismo de Cristo de 1667 mide más de tres metros y medio de ancho, pintado para un convento trinitario de Toledo, con su nombre y el año grabados en la roca del ángulo inferior izquierdo. Desde la década de 1870 cuelga en el museo provincial de Huesca, en depósito del Prado.

