
Lovis Corinth
1858–1925 · Reino de Prusia · Expresionismo
La historia
En diciembre de 1911 Lovis Corinth sufrió un ictus que le dejó paralizado el lado izquierdo. Tenía 53 años, era próspero y acababa de ser nombrado presidente de la Secesión de Berlín, el grupo de artistas alemanes independientes. Muchos dieron su carrera por terminada.
En cambio, su pintura cambió. Antes del ictus era un realista robusto y mundano del impresionismo alemán, que pintaba desnudos, banquetes y bueyes sacrificados con el pincel bien cargado. Después, trabajando de nuevo con verdadero esfuerzo, su mano se volvió más suelta y áspera, la materia más agitada, el ánimo más sombrío, y esa obra tardía es lo que lo acerca al expresionismo. Antes se había mostrado hostil a los expresionistas más jóvenes, y ahora sus propios cuadros salían a su encuentro.
A partir de 1919 pasó los veranos en el Walchensee, un lago de montaña en Baviera, y lo pintó una y otra vez, unos 60 lienzos en los que el agua y las cumbres se disuelven en pinceladas sueltas y luminosas. Muchos los cuentan entre sus mejores obras. Murió en Zandvoort, en la costa holandesa, en 1925, durante un viaje para ver a los viejos maestros holandeses que amaba.


