
Lovis Corinth · PD
Autorretrato con esqueleto
Ficha
La historia
En 1896 Lovis Corinth se retrató en su taller de Múnich, a los 37 años, de pie junto a un esqueleto colgado de un soporte, con los tejados de la ciudad al fondo, tras la ventana. Un esqueleto así era simple utillaje de estudio, un modelo anatómico como el que tenían pintores y médicos, y así lo muestra él, una pieza de equipo sobre su pie, no un espectro. En ello había una callada rebeldía. Toda una generación de pintores alemanes, con Arnold Böcklin a la cabeza, había convertido la muerte en una figura romántica, un violinista o un acompañante que susurra al hombro del artista. Corinth le quita todo eso y cuelga la muerte a plena luz del día, como un hecho corriente del oficio. Nos mira a nosotros, no al esqueleto, y sobre su hombro los tejados vulgares de Múnich siguen ahí como si nada.

