Max Beckmann

Max Beckmann

1884–1950 · Alemania · Expresionismo


La historia

En julio de 1937 el gobierno nazi inauguró en Múnich una exposición llamada Entartete Kunst, «arte degenerado», una muestra de pinturas modernas confiscadas dispuestas para burlarse de los artistas que las habían hecho y humillarlos. A Max Beckmann le arrancaron obras de los museos alemanes y las colgaron en aquella muestra. Partió hacia Ámsterdam el mismo día de la inauguración y nunca volvió a vivir en Alemania.

Ya lo había transformado una guerra. Beckmann se ofreció como camillero en la Primera Guerra Mundial, y lo que vio en el frente, los heridos, los muertos, los abarrotados hospitales de campaña, quebró su estilo anterior, más apacible, y lo empujó hacia las escenas atestadas y angulosas por las que se hizo conocido, circos, cabarés y figuras que miran de frente al espectador desde el lienzo. A lo largo de su vida se pintó a sí mismo más de 80 veces, con la camiseta a rayas de un marinero, de esmoquin, con la bata de un carnicero, usando su propio rostro como otros pintores usaban a un modelo contratado.

En Ámsterdam pasó los años de la ocupación trabajando en un aislamiento casi total, completando grandes trípticos densos de figuras enmascaradas y símbolos privados que en su mayoría se negó a explicar. Partió hacia Estados Unidos en 1947, enseñó primero en San Luis y luego en Nueva York, y murió en una calle de Manhattan en diciembre de 1950, mientras caminaba a ver uno de sus propios cuadros expuesto en el Museo Metropolitano.

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Obras

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