
Olga Boznańska
1865–1940 · Austria-Hungría · Impresionismo
La historia
Olga Boznańska pintaba a la gente como si la sorprendiera un instante antes de desvanecerse. Nacida en Cracovia en 1865, se formó en Múnich, estudiando allí a Rembrandt y Velázquez en las galerías, y desde 1898 vivió el resto de su vida en París.
Sus retratos están hechos de grises, verdes y marrones, con el modelo emergiendo de un fondo suave y brumoso, con ojos cansados y escrutadores. Parte de ese efecto venía de una técnica tozuda. Pintaba al óleo sobre cartón gris sin preparar, que bebía el aceite y dejaba la superficie mate y calcárea, y trabajaba despacio, a lo largo de decenas de sesiones, negándose a apresurar un rostro.
Nunca se casó, mantuvo un estudio célebremente atestado y lleno de gatos, y se volvió más aislada y más pobre a medida que las modas la dejaban atrás. Murió en París en 1940, tras haber ganado medallas por toda Europa y dejando sin embargo poco dinero, con sus mejores retratos hoy entre los tesoros del Museo Nacional de Cracovia.

