
Vincent van Gogh
1853–1890 · Reino de los Países Bajos · Postimpresionismo
La historia
Vincent van Gogh llegó tarde a la pintura y trabajó solo unos diez años. Antes había sido marchante de arte, maestro, dependiente de librería y predicador laico entre los mineros del Borinage, en Bélgica, y de todos esos oficios lo despidieron o los dejó él mismo. Tomó el pincel en serio hacia los 27 años, y toda la obra que asociamos con Van Gogh cabe en una sola década.
Durante casi todo ese tiempo lo mantuvo con vida su hermano menor, Theo, marchante de arte en París. Theo le enviaba dinero y pintura y recibía cartas a cambio, cientos de ellas, en las que Vincent comentaba cada cuadro que estaba haciendo. Los primeros lienzos eran oscuros y campesinos, como Los comedores de patatas. Luego llegó París, los impresionistas, y una paleta que de pronto se encendió de color.
En 1888 se fue al sur, a Arlés, con el sueño de reunir a su alrededor una pequeña colonia de pintores. Paul Gauguin respondió a la llamada, pero dos hombres tan difíciles conviviendo bajo el mismo techo no tardaron en chocar, y todo terminó la noche de diciembre en que Van Gogh se cortó parte de una oreja. Después vino el asilo de Saint-Rémy, donde pintó La noche estrellada, y el pueblo de Auvers-sur-Oise, bajo la vigilancia del doctor Gachet. En el verano de 1890, a los 37 años, se disparó en el pecho y murió dos días después.
Casi nadie le compró nada en vida. En esa única década dejó más de 2.000 obras, unas 860 de ellas óleos, y vendió apenas un puñado. Theo le sobrevivió solo seis meses. Quien finalmente hizo famoso a Van Gogh fue la viuda de Theo, Johanna van Gogh-Bonger, que dedicó años a organizar exposiciones y fue la primera en publicar sus cartas.





