
Un canto fúnebre
Ficha
La historia
En 1862 Venecia seguía bajo dominio austriaco, mientras que Milán y Turín pertenecían al nuevo reino de Italia. Antonio Zona, un veneciano que se había trasladado a Milán hacia 1860, envió ese año este lienzo a la exposición de la Promotrice delle Belle Arti de Turín, junto con otro titulado La contemplación. Tuvo un gran éxito. Tanto el rey Víctor Manuel II como la propia Promotrice pensaron en comprarlo, y al final lo adquirió el Ministerio de Instrucción Pública. El cuadro reúne las dos caras del arte de Zona, su apego a los viejos maestros venecianos, visible en la luz, el color y la pátina cálida, y el gusto de su siglo por los temas tiernos y melancólicos. Se ha leído como una alusión al funeral del conde de Cavour, muerto en junio de 1861.
