
Un muro en Nápoles
Ficha
La historia
En la primavera de 1782, Thomas Jones sabía que le quedaba un último año en Italia. En Nápoles vivía con su compañera y sus dos hijas pequeñas, y el dinero se acababa. Sus jornadas se iban en encargos, grandes paisajes clásicos como los que los viajeros ingleses del Grand Tour se llevaban a casa. Uno de ellos, el Lago Albano, hoy en Yale, mide casi dos metros de ancho y le costó 41 días. Este pequeño boceto al óleo sobre papel lo pintó solo para sí. Forma parte de una serie de cinco estudios de casas napolitanas vistas desde lo alto. Casi todos sus bocetos de aquel año llevan la fecha al dorso, algunos incluso el mes. Este no lleva nada, así que el momento del verano en que lo hizo es una conjetura. El azul intenso habla de un día de calor tremendo, y la mancha bajo el balcón, según la National Gallery, la dejaron los orinales vaciados por la ventana.