
Jacob van Ruisdael · PD
Cascada en un paisaje rocoso
Ficha
La historia
Holanda es un país llano, sin montañas ni cascadas, y sin embargo Jacob van Ruisdael pintó decenas de torrentes que se despeñan entre rocas. Nunca los vio. Hacia 1660 se sirve de los dibujos de su amigo Allart van Everdingen, que sí había navegado hasta Noruega y Suecia y había vuelto con apuntes de riscos y saltos de agua. Sobre esa memoria ajena Ruisdael levanta un paisaje propio: nubes cargadas de lluvia, tres pinos recortados contra el cielo y, entre los árboles, una casa de la que solo asoman las altas chimeneas, lo más firme de toda la escena. Es un lienzo grande, casi con seguridad un encargo para una sala amplia. Hoy cuelga en la National Gallery de Londres.




