
Caspar Netscher · PD
Una mujer alimentando a un loro, con un paje
Ficha
La historia
En 1666 la República holandesa vivía uno de sus años más prósperos, aunque en el mar libraba una dura guerra contra Inglaterra. En La Haya, ciudad de la corte, Caspar Netscher pintaba a la élite que podía permitirse este lujo. Aquí una joven de vestido dorado, con las mangas abiertas, mira al espectador mientras da de comer a un loro gris africano posado en su mano. Ese pájaro no era un capricho cualquiera: llegaba de las costas de África a través de las rutas comerciales holandesas, y tenerlo era señal de alcance y fortuna. Detrás, medio oculto por una cortina oscura, un paje sostiene un pequeño plato. Netscher se había formado con Gerard ter Borch, y de él aprendió a pintar las telas con esa suavidad casi táctil.