Caspar Netscher

Caspar Netscher

1684 · República de las Provincias Unidas · Siglo de Oro neerlandés, Barroco


La historia

En 1659, un joven pintor holandés se embarcó rumbo a Roma, la peregrinación con la que soñaba casi todo artista ambicioso de su época. Caspar Netscher nunca llegó. Solo alcanzó Burdeos, en Francia, se casó allí y, en pocos años, acabó estableciéndose en La Haya, sede del gobierno holandés.

Se había formado en el norte con Gerard ter Borch, el gran pintor de escenas domésticas serenas, y Netscher fue su discípulo más dotado, produciendo pequeños cuadros de la vida cotidiana en el mismo registro contenido. Ya en La Haya, sin embargo, encontró su verdadero mercado en el retrato. Dio a la élite holandesa, con Guillermo III de Orange entre sus modelos, justo lo que quería: figuras en raso reluciente, seda y alfombra oriental, pintadas con paciencia de joyero.

Aquel gusto por el lujo se volvió oficio de familia. Dos de sus hijos, Theodoor y Constantijn, se formaron con él y siguieron pintando en su manera pulida tras su muerte en 1684.

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