
Joven calentándose las manos sobre un brasero, alegoría del invierno
Ficha
La historia
En la pintura holandesa de la época, la estación fría solía aparecer como un anciano o una anciana mal vestidos, viejos porque el año se acababa y pobres porque en el frío no crece nada. Caesar van Everdingen eligió otra cosa. Su muchacha lleva una capa rosa ribeteada de piel, pendientes y collar de perlas y una cofia blanca con borde de encaje. Se inclina sobre un braserillo de barro con brasas encendidas y esconde las manos bajo un paño verde grisáceo tendido encima. El Rijksmuseum la describe como una probable alegoría del Invierno. El pintor la firmó con sus iniciales enlazadas, abajo en el centro. A su muerte en Alkmaar, en 1678, el inventario de sus bienes registraba un cuadro llamado sencillamente «un invierno», que podría ser este lienzo. El museo lo compró en 1991.

