
Paolo Uccello · PD
Alegoría de la vida monástica (Tebaida)
Ficha
La historia
Arriba, junto a la iglesia, unos hombres desnudos hasta la cintura se arrodillan ante un crucifijo y se azota. La pintura procede de San Giorgio alla Costa, un monasterio de Florencia, y quizá se pintó para una cofradía que se reunía allí de noche para hacer penitencia. Durante mucho tiempo se la llamó la Tebaida, por el desierto egipcio cercano a Tebas donde vivieron los primeros ermitaños cristianos. Sin embargo, la mayoría de los santos que aparecen pertenecen a las órdenes religiosas de siglos posteriores, y el museo la presenta hoy como una alegoría de la vida monástica. En un rincón, la Virgen se aparece a Bernardo de Claraval, abad del siglo XII, mientras escribe en su pupitre. En la cueva central Jerónimo reza ante un crucifijo, sobre el espolón rocoso Francisco recibe los estigmas y, en un claro, un monje, Benito o tal vez Romualdo, lee desde un púlpito a hileras de hermanos vestidos de blanco.




