
Retablo de las virtudes teologales y cardinales
Ficha
La historia
Abajo, en el hueco que dejan dos grupos de santos, se arrodilla una anciana. Es la donante, Bartolomea Baialotti Da Sacco, y sobre ella el pintor abrió un paisaje muy profundo. El lienzo se pintó para la capilla de los terciarios franciscanos en San Bernardino de Verona, donde lo rodeaban los frescos de Nicola Giolfino con la vida de san Francisco.
En lo alto, la Virgen y el Niño aparecen con san Francisco y san Antonio, en un anillo de siete figuras femeninas. Son las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, y las cardinales, prudencia, justicia, fortaleza y templanza. En tierra están santos de la Orden Tercera franciscana, entre ellos san Luis, rey de Francia, santa Isabel de Hungría y san Ivo, el sacerdote y juez bretón al que recuerdan como abogado de los pobres. Paolo Morando lo pintó todo con un temple magro, y el museo destaca el color luminoso, intenso y original que consiguió.


