
Enócoe antropomorfa con decoración incisa
Ficha
La historia
Entre aproximadamente 710 y 670 a. C., el sur de Etruria y el territorio falisco, tierra de un pueblo asentado junto al Tíber al norte de Roma cuya lengua era cercana al latín, cambiaban deprisa. Los comerciantes fenicios y griegos traían lujos de Oriente y costumbres nuevas, entre ellas beber vino en los banquetes, y los arqueólogos llaman a esas generaciones el período orientalizante. Enócoe, la palabra griega para la jarra de vino, es el nombre que dan a esta forma.
El alfarero la hizo de impasto, la arcilla oscura y basta de Italia central, y le dio un cuerpo propio. La jarra se sostiene sobre un par de piernas humanas modeladas, con pies incluidos. Su cuello está hecho de tres tubos que se juntan en un solo pico, uno de ellos restaurado, con un asa trenzada detrás. Las figuras se grabaron en la superficie y los surcos se rellenaron de pintura roja para que destacaran sobre el negro. Alrededor de la panza galopan caballos cuyos jinetes quizá sean monstruos, uno de los caballos parece tragarse una figura humana, y felinos moteados y aves llenan los huecos.
El Louvre compró la jarra en 1958 de la colección del marchante de antigüedades Jacob Hirsch, y hoy la cuenta entre las 100 obras maestras de su colección etrusca.