
Claude Monet · CC-BY-SA-4.0
Antibes vista desde la meseta de Notre-Dame
Ficha
La historia
En lo alto del cabo de Antibes, en la meseta de la Garoupe, se alza la capilla de Notre-Dame. Cada julio los marineros de Antibes sacan en procesión la imagen de su patrona, y sus paredes están cubiertas de exvotos, pequeñas ofrendas de agradecimiento por haber salido con vida de un naufragio o de otros peligros. En 1888 Monet miró desde esa meseta hacia la ciudad, al otro lado de la bahía. El viejo fuerte de Antibes era su motivo favorito en aquellos meses, pero aquí, como observa el Museum of Fine Arts, lo redujo, junto con los edificios de alrededor, a toques gruesos y rítmicos de amarillo y azul, más atento al sol y a la sombra que a la arquitectura. Toda aquella estancia dio cuadros pálidos, rosas y azul claro, con una luz suavizada que mantiene unido cada lienzo. Este llegó pronto a Boston. En 1889 el marchante parisino Georges Petit lo prestó a la gran exposición de Monet en su propia galería. En septiembre se lo vendió a Knoedler, una casa de Nueva York, y el 1 de noviembre de 1890 la galería bostoniana Doll and Richards se lo compró a Knoedler y ese mismo día lo vendió a Joseph Foxcroft Cole, un paisajista de Boston formado en Francia.




