
Henri Matisse, Arab Coffeehouse, 1913. Wikimedia Commons.
Café árabe
Ficha
La historia
En el invierno de 1912, Matisse volvió por segunda vez a Tánger, y de aquel viaje marroquí trajo esta tela, la más serena y despojada de todas. Sobre un campo ancho de azul verdoso, unos hombres reposan en un café; apenas se les dibujan los rostros, y un par de ellos miran una pecera con peces de colores y una sola flor. No ocurre casi nada, y esa quietud era justo lo que buscaba. El coleccionista ruso Serguéi Schukin la compró ese mismo año por diez mil francos, la colgó en su comedor de Moscú y escribió a Matisse que se quedaba mirándola una hora seguida. Tras la Revolución su colección fue nacionalizada, y así una tarde marroquí acabó en San Petersburgo.




