
Claude Monet · CC-BY-SA-4.0
Macizo de crisantemos
Ficha
La historia
En el otoño de 1897 Monet pintó cuatro vistas de cerca de un macizo de crisantemos de su jardín de Giverny, y esta es una de ellas. Lo llamativo es el encuadre que eligió. No hay horizonte, ni cielo, ni jarrón, ni mesa, nada del mobiliario habitual de un cuadro de flores. Las flores llenan el lienzo de borde a borde, de modo que uno las mira desde arriba, como un tupido campo de color que lo cubre todo. Cuando el crítico Gustave Geffroy vio el grupo, habló de un efecto de tapiz, con las flores tejidas en plano sobre la superficie como hilos. Era una manera insólita de plantear un bodegón, y anticipa lo que Monet haría poco después con la superficie de su jardín de agua. Las cuatro telas las expuso juntas en París en el verano de 1898.




