
Paul Delaroche · PD
Bonaparte cruzando los Alpes
Ficha
La historia
En 1848, con Napoleón muerto y convertido ya en leyenda, Delaroche pintó su paso de los Alpes de una manera deliberadamente contraria a la de David. Nada de un jinete heroico sobre un caballo encabritado: aquí el general cruza el frío puerto de montaña a lomos de una mula, envuelto en su capa gris, encogido, con el rostro cansado y la mirada perdida. Un guía campesino tira del animal por el sendero helado. Delaroche partía de un hecho real, pues el propio Bonaparte había cruzado así, y quiso mostrar al hombre agotado bajo el mito. El barro de las botas y la mula de paso torpe devuelven la escena a la tierra.




