
Frutero con cerezas, ciruelas y melón
Ficha
La historia
Esta tabla llegó al Estado francés en lugar de un pago de impuestos. Entró en el Louvre en 1982 por dación, un procedimiento creado por una ley de 1968 que permite saldar ciertos impuestos, sobre todo los de sucesión, con obras de arte. Antes había pertenecido al coleccionista Jean Riechers, en Neuilly, después de aparecer en el comercio de arte de Burdeos en 1953 y pasar por galerías de París.
El Louvre la considera quizá la pintura más célebre de Louise Moillon. El historiador del arte Pierre Rosenberg, que luego dirigiría el museo, escribió que buena parte de su encanto está en un acorde ácido de colores. En el frutero de porcelana gris blanquecina hay cerezas crujientes, rojas y amarillas, dentro de una corona de hojas de verde oscuro. Alrededor, ciruelas azules, una sola casi en el centro, y un melón de corteza verde tierno y pulpa anaranjada.
El tablero de la mesa se inclina mucho hacia quien mira, una fórmula tomada de los bodegonistas del norte de principios del siglo XVII. Según el museo, en la década de 1630 ya resultaba algo anticuada, y Moillon organiza todo a ambos lados del frutero, que es donde va primero la mirada.
