
Didier Descouens · PD
Capricho con ruinas y la Porta Portello, Padua
Ficha
La historia
Un capricho era una licencia para inventar. Los pintores de la Venecia de Canaletto llamaban así a una vista imaginada, armada con arquitecturas que nunca estuvieron juntas, y esta es una de ellas. Lo único real en el cuadro es la Porta Portello, la gran puerta de agua del siglo XVI que todavía custodia un canal a las afueras de Padua, en tierra firme, unos 40 kilómetros al oeste de Venecia. Canaletto saca esa puerta reconocible de Padua y la coloca entre ruinas clásicas en decadencia que él mismo inventó, con figuras pequeñas ocupadas en sus cosas entre las columnas rotas. Se hizo célebre por la costumbre contraria, por vistas tan exactas que podían cotejarse con la calle. Aquí deja descansar al topógrafo y ordena la piedra solo por placer. La puerta es tan real que en Padua todavía se puede llegar caminando hasta ella.




