
Cristo y la samaritana
Ficha
La historia
En 1603 el cardenal Pietro Aldobrandini, sobrino del papa Clemente VIII, encargó a Annibale Carracci una serie de lunetas de paisaje para la capilla de su palacio en Roma. Aquellas pinturas en forma de media luna, con arboledas serenas, caminos que serpentean y ciudades a lo lejos, se convirtieron en el modelo del paisaje ideal en la ciudad, y este pequeño cobre de 25 centímetros de diámetro toma de ellas casi todo. El episodio del Evangelio de Juan queda reducido al primer plano. Cristo, sentado junto al pozo de Jacob, habla y señala con la mano, mientras la samaritana, sorprendida en pleno paso, se vuelve a medias hacia él. Su cántaro ha quedado al pie del pozo. Por el camino que sale del pueblo se acercan dos hombres, probablemente los discípulos que habían ido a comprar comida.

