
Jesús sanando al paralítico en la piscina de Betesda
Ficha
La historia
El Evangelio de Juan habla de una piscina en Jerusalén llamada Betesda, rodeada de pórticos donde los enfermos esperaban tendidos. De vez en cuando bajaba un ángel y agitaba el agua, y el primero que entraba después quedaba curado. Un hombre llevaba 38 años enfermo y nunca lo había conseguido, porque nadie lo bajaba hasta el agua. Cristo le dijo que tomara su camilla y anduviera.
Giandomenico Tiepolo sitúa la escena bajo una columnata clásica y hace entrar al ángel de cabeza desde lo alto del lienzo, con las alas abiertas, lanzándose sobre el agua como un pájaro. Desde la izquierda se apiñan enfermos, viejos y tullidos, y Cristo queda solo en el centro despejado del pavimento. En el borde derecho el milagro ya ha ocurrido. Un hombre de piernas desnudas se encorva bajo un lecho enrollado que carga a la espalda y se lo lleva, tal como se le mandó.
El Louvre solo fecha el cuadro en el tercer cuarto del siglo XVIII. Su pareja, Cristo y la mujer adúltera, tiene exactamente las mismas medidas y cuelga a su lado en la misma sala.




