
Claude Monet · CC-BY-SA-4.0
Rincón del estanque de los nenúfares
Ficha
La historia
En 1918 el frente estaba a pocas decenas de kilómetros de Giverny y desde el jardín se oía la artillería. Monet tenía 77 años y no pensaba moverse de allí; decía que si llegaban los alemanes lo encontrarían delante de sus lienzos. Mientras tanto seguía pintando el mismo estanque, cada vez más de cerca, hasta que desaparecen la orilla y el horizonte y en el cuadro solo quedan el agua, los reflejos de los sauces y las hojas de los nenúfares. El día siguiente al armisticio escribió a Clemenceau, jefe del Gobierno y amigo suyo, para ofrecer al Estado dos paneles de nenúfares en recuerdo de la paz. Por entonces las cataratas ya le habían alterado la percepción del color y se guiaba por las etiquetas de los tubos y por el orden fijo de la paleta.




