Crucifixión, Virgen y santos
Ficha
La historia
Hacia 1300, un florentino acomodado podía tener un altar propio, lo bastante pequeño para plegarlo y llevarlo consigo. Este es uno: una tablita en temple y oro, de apenas 50 centímetros, con dos alas que se cierran sobre el centro. Abierto, muestra a la Madonna entronizada con el Niño entre santos, y en el ala derecha la Crucifixión, con María y Juan en el monte del Calvario. Quién lo pintó se ha discutido mucho. El estudioso Richard Offner lo apartó en su día como obra provincial, y especialistas posteriores del periodo, entre ellos Miklós Boskovits, lo devolvieron a la mano del propio Pacino, con ayuda de su taller. Salió al mercado de arte y no se compró hasta 1947.

