
Edvard Munch · PD
Ciprés a la luz de la luna
Ficha
La historia
En esta calle nocturna todo va emparejado: dos macetas en el alféizar, dos ventanas encendidas enfrente, dos figuras abajo. El ciprés es lo único que está solo. Munch lo pintó durante el invierno de 1891 a 1892, que pasó en Niza bajando a menudo al casino de Montecarlo, en su primera temporada larga en Francia. Ese mismo año recompuso los mismos elementos alrededor de una pareja que se besa, en «El beso junto a la ventana». El cuadro sigue en manos privadas y ha estado depositado en el Metropolitan de Nueva York, donde lo relacionan con los cipreses que Van Gogh había pintado en la Provenza tres años antes.




