
William-Adolphe Bouguereau · PD
Dante y Virgilio en el infierno
Ficha
La historia
En 1850 William Bouguereau tenía 25 años y acababa de ganar el Premio de Roma, la beca con que la academia francesa lanzaba a sus mejores alumnos. Para lucirse eligió un tema brutal, muy lejos de las ninfas y madonnas serenas que lo harían célebre más tarde. La escena procede del canto XXX del Infierno de Dante. El poeta y su guía Virgilio, a la izquierda, contemplan el octavo círculo, el de los falsificadores. En el centro se enzarzan dos condenados. Gianni Schicchi, un florentino del siglo XIII famoso por su talento para suplantar a otros, hinca los dientes en el cuello del alquimista Capocchio y lo levanta en vilo. Detrás, un demonio alado asiste al castigo con una sonrisa. Bouguereau tensó cada músculo hasta el extremo y encendió los cuerpos con una luz cruda, cercana a Caravaggio, aunque ejecutada con la pulcritud aprendida en la academia. Es una obra temprana, pensada para deslumbrar a un jurado, y por eso el futuro pintor de idilios apacibles se permitió aquí toda la crudeza. Basta con detenerse en esa dentellada en el cuello para saber de qué canto viene la imagen.




