
Francisco Pradilla y Ortiz · PD
Doña Juana la Loca
Ficha
La historia
En 1506 murió de repente Felipe el Hermoso, y su viuda, Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, se negó a separarse del cadáver. Durante meses acompañó el féretro en un cortejo que cruzaba Castilla de noche, deteniéndose por el camino. Pradilla eligió justo ese momento: la reina, embarazada, de pie junto al ataúd en un descampado azotado por el viento, mientras las hachas de los acompañantes luchan contra las ráfagas y el humo. No hay furia ni gestos teatrales, solo una espera obstinada bajo un cielo plomizo. Pradilla, entonces un pintor joven, presentó el cuadro en 1878 y ganó la Medalla de Honor de la Exposición Nacional, el mayor premio del momento. La hoguera medio apagada de la derecha marca el frío de aquella jornada.
