
Didier Descouens · PD
Virgen entronizada adorando al Niño Jesús dormido
Ficha
La historia
Hacia 1475 Giovanni Bellini era ya el pintor más importante de Venecia, pero esta tabla temprana conserva el filo nítido y escultórico que aprendió de dos hombres activos en la cercana Padua, su cuñado Andrea Mantegna y las figuras que Donatello había dejado talladas allí. María no juega con su hijo. Junta las manos y baja la mirada hacia él, dormido, y la repisa sobre la que reposa tiene forma de altar. Para un fiel del siglo XV el sentido era callado pero claro: el niño dormido anuncia su propia muerte, y su cuerpecito ocupa el lugar del pan de la misa. Bellini trabajó aquí al temple, antes de que la técnica al óleo hiciera célebre el color veneciano.




