
Armonía vespertina sobre el mar
Ficha
La historia
Esta pequeña tabla llegó al Museo de Orsay por el legado de Yolande Osbert, hija del pintor. El mismo legado incluía un dibujo al carboncillo con la misma composición, que fue a parar al Louvre. Alphonse Osbert la expuso en el Salón en la primavera de 1930, con más de 70 años. Para entonces el cubismo tenía dos décadas y los surrealistas agitaban París, pero él seguía pintando como en los años simbolistas de 1890. Una muchacha con túnica de color azafrán, descalza, se sienta en un saliente de roca oscura sobre un mar en calma. Toca la lira y alza el rostro hacia el cielo de la tarde, mientras el sol se hunde en la bruma y unas finas franjas de luz azul se tienden sobre el agua. No hay historia que contar. El título habla de armonía.
