
José Antolínez · PD
Éxtasis de la Magdalena
Ficha
La historia
Según una leyenda medieval que todo pintor de la época conocía, María Magdalena pasó sus últimos 30 años como ermitaña en una gruta de las montañas de la Provenza, sin alimento ni vestido. Siete veces al día, a las horas de oración, los ángeles la elevaban para que oyera el canto del cielo. Ese es el instante que pinta aquí José Antolínez, hacia 1670: la santa arrebatada sobre una nube de ángeles, el cabello suelto, los ojos vueltos hacia lo alto, y abajo el páramo rocoso que se aleja. Antolínez trabajó en Madrid en los últimos años del siglo de oro de la pintura española, y volvió una y otra vez a este tema, atraído por su remolino ascendente y su color cálido, que había estudiado en los venecianos y en Rubens. No le quedaba mucho tiempo. Murió en 1675, con unos 40 años, de unas fiebres. Toda la fuerza del cuadro es vertical, todo asciende con ella.