
José Antolínez
1635–1675 · España · Barroco
La historia
El Madrid de los años sesenta del siglo XVII tenía un asunto que no se iba, la Inmaculada Concepción, la Virgen sobre la luna creciente en un tumulto de nubes y ángeles. Los pintores las sacaban por docenas para conventos y capillas privadas, y José Antolínez, hijo de un carpintero, bautizado en la ciudad en 1635, hizo algunas de las mejores. El Prado conserva una fechada en 1665.
En la corte tenía fama de difícil. Los contemporáneos describen a un hombre soberbio y pendenciero, con mala opinión de sus rivales, lo que no le impidió formarse una clientela excelente. Uno de sus cuadros más raros muestra el otro extremo de ese negocio, un vendedor de cuadros en un cuarto desnudo entre los lienzos que intenta colocar, pintado hacia 1670 y hoy en Múnich.
Antonio Palomino, el pintor que una generación después reunió las vidas de los artistas españoles, cuenta que Antolínez murió en 1675 de unas fiebres provocadas por el esfuerzo y las heridas de un asalto de esgrima. Tenía 39 años.






